Sònia

Sònia

dissabte, 6 de maig de 2017

¿A TI QUÉ ES LO QUE MÁS TE GUSTA DE SER MAMÁ?

- ¿A ti qué es lo que más te gusta de ser mamá?

- Que me susurres al oído lo mucho que me quieres.

- ¿Cuando te digo que te quiero infinito?

- Cuando me pides que hagamos una guerra de cosquillas.

- ¿Aunque a veces te enfades conmigo?

- Aunque a veces me cueste aceptar que te haces mayor.

Hace casi 12 años que soy mamá, para mí el mejor oficio del mundo. Aquel que te hace reaprender a diario y te invita a vivir fuera de tu zona de confort. Aquel que cursas la carrera a lo largo de toda tú la vida, el que aprendes con la práctica y no tiene trucos ni atajos. La maternidad sacudió como un terremoto mi vida, llegó para cambiarlo todo, para hacerme inmensamente feliz. Cambió mi concepción del tiempo, del espacio, de los hechos, del sentir. No soy una mamá de vocación pero si de pasión. 

Los inicios fueron complicados, lleno de baches, incertidumbre y miedos. De remordimientos, de inseguridades, de muchas cosas por aprender. De momentos de máxima exigencia, esa que te ahoga y te rompe por dentro. Por suerte el tiempo te enseña a relativizar los problemas, a disfrutar más de cada detalle, a entender que la culpa no es una buena compañera de viaje. A definir que tipo de madre eres, a tejer una determinada manera de educar.

La maternidad llegó a mi vida para hacerme mucho mejor, para pulir mi interior, para cambiar mi forma de ver el mundo. Para poner en orden mis sentimientos, hacerme más flexible y enseñarme a simplificar mis necesidades. Para aceptar mis altibajos, mis contradicciones, mi confusión y encontrar lo esencial. Para aprender a amar a máxima intensidad, a sonreír sin tener un motivo concreto. Para querer como nunca lo había hecho, para proteger con uñas y dientes, para ejercer con el alma.

La maternidad me ha hecho mucho más simple, auténtica, sensible y instintiva. Más respetuosa, comprensiva y mucho más fuerte. Potencia mis virtudes y pule mis defectos. Me contagia de ganas de vivir sin medida, de valor para arriesgar, llena mis días de humor.

Para mi ser mamá es querer sin condición, acompañar sin proteger, dejar caer sabiendo que es la mejor forma de aprender. Es respetar los ritmos e intereses, despertar las ganas de aprender, es creer en que el ejemplo arrastra. Es contagiar el placer de vivir, de tomar la iniciativa, de creer en uno mismo a fuego. Es transmitir emoción, deseos de soñar grande, valentía. Es dar alas y raíces a la vez. Es abrir puertas y regalar oportunidades. Es escuchar con ternura, mirar con ilusión, sentir sin medida.

La maternidad llena mis días de primeras veces que me hacen estremecer. La primera vez que les vi sonreír, que me llamaron mamá, que no me necesitaron para decidir. Maternidad también es noches en vela, dibujos en la nevera, regalos hechos a mano. Es volverse a emocionar con los reyes magos, volver a hablar de dragones, princesas y castillos.

Besos y abrazos que reconfortan, cuentos compartidos, mágica inocencia, miradas que sólo dos entienden. Complicidad en estado puro, ganas de compartir, códigos secretos, ganas de crecer de la mano.

Ser mamá es comprometerse para siempre, respetar la forma de crecer, es querer sin medida.

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