Sònia

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dimarts, 22 de març de 2016

25 MOTIVOS POR LOS QUE NO CAMBIARÍA SER MAMÁ

Para mi ser mamá es el mejor oficio del mundo. Aquel que me hace reinventarme a diario, exige lo mejor de mi y me hace realmente feliz. Aquel que me llena de optimismo para tirar hacia adelante, de dulzura cuando se me agria el alma y de ilusión cuando los veo avanzar. Aquel que me exige encontrar un equilibrio perfecto entre la paciencia, el afecto, la tenacidad y el sentido del humor.

25 MOTIVOS POR LOS QUE NO CAMBIARÍA SER MAMÁ

- Porqué un "te quiero mami" puede hacer que toque el cielo con las puntas de los dedos.

- Porqué sólo ellos saben darme abrazos que cargan mi corazón.

- Porqué adoran lo mejor y lo peor de mi.

- Porqué creen en cada uno de mis sueños.

- Porqué se muestran críticos cuando no lo hago bien.

- Porqué me recuerdan a diario la necesidad de disfrutar del camino.

- Porqué creen que mi pelo huele a caramelo.

- Porqué perdonan cada uno de mis tropiezos.

- Porqué entienden que a veces pierda el buen humor.

- Porqué no dudan que conseguiré cada uno de mis retos.

- Porqué me despiertan las ganas de volver a jugar.

- Porqué sus besos aterciopelados me llenan de ternura.

- Porque creen que todo es posible si dibujamos una sonrisa.

- Porqué me recuerdan que soy infinitamente capaz de conseguir todo aquello que me proponga.

- Porqué cada uno de sus aprendizajes me colman de emoción.

- Porqué han hecho que cambien mis prioridades.

- Porqué me han hecho menos egoísta.

- Porqué me he vuelto más tolerante al cambio.

- Porqué me recuerdan la importancia de ser apasionadamente curiosa.

- Porqué me demuestran que la imaginación es más importante que el conocimiento.

- Porqué cierran mis días con una sonrisa al verlos dormidos.

- Porqué me hacen sentirme única cuando reclaman mi ayuda.

- Porqué verlos superar cada uno de sus obstáculos me enternecer.

- Porqué consiguen que papá y yo seamos un tándem perfecto.

- Porqué logran erizar mi piel cuando me susurran al oído que soy la mejor mamá.






dilluns, 7 de març de 2016

12 COSAS QUE TODA MADRE DEBERÍA SABER

- Perdona mamá pero estás insoportable.

- He tenido un día horrible.

- Ya,  pero yo no tengo la culpa.

- En eso tienes razón pero yo también tengo derecho a tener un día gris, ¿no crees?

- Tienes razón, tú conmigo tienes mucha paciencia.

- Hagamos una cosa.

- Dime mamá.

- Volvamos a empezar.

Soy mamá y tengo derecho a equivocarme. Además en ocasiones pierdo los nervios, me agria el humor ir siempre con prisas y echo de menos mi vida anterior. Aquella donde no tenía que dar explicaciones a nadie, entrenaba a horas racionales, viaja con una sola maleta y dormía del tirón. Aquella donde podía leer en silencio, elegir sin quejas el canal de TV o quedar con una amiga sin mirar el reloj.

Tengo derecho a quejarme, a agobiarme por no tener tiempo para mí, a desear desaparecer algunos momentos huyendo de cualquier obligación. Tengo derecho al pataleo, a aprender por ensayo-error, a no tener siempre una respuesta, a desear que hagan las cosas a la primera, a no querer oír peleas constantes y anhelar no tener que pedir varias veces que recojan la habitación.

Nadie me explicó antes de ser mamá que mi vida no volvería a ser la misma, que la maternidad es una carrera de fondo, que debería ser muy paciente para ver resultados, que me tocaría siempre estar al pie del cañón. Nadie me contó que no existían fórmulas mágicas que me ayudasen a educar sin problemas y que ejercer de mamá me exigiría tener diario un depósito de paciencia extra para no acabar estallando. Que sentiría en ocasiones que únicamente sobrevivo entre tanta ocupación, que batallaría a diario con mil y un imprevisto y me tocaría ansiar una real conciliación.

Ojalá las madres REALES me hubieran explicado:

- Que mis hijos no necesitan una madre PERFECTA, sólo alguien que les quiera sin condición.

- Que la MAYORÍA de ocasiones muchas madres ÚNICAMENTE comparten la parte positiva de su maternidad y el lado oscuro lo guardan en un cajón.

- Que tengo derecho a la QUEJA, a sentirme agotada, a pedir tiempo para mí, a no permitir que las obligaciones me anulen.

- Que puedo sentir MIEDO, incertidumbre, tener dudas, perder la brújula algunos instantes, necesitar respirar hondo cuando las cosas se empiecen a torcer.

- Que no debo vivir en una eterna CULPA por lo que hago o por lo que dejo de hacer.

- Que las decisiones EQUIVOCADAS nos harán más fuertes a todos y el error será la mejor manera de aprender.

- Que debo valorar el PROCESO y no el resultado porque el camino diario es lo que nos hace realmente feliz.

- Que debo aprender a RELATIVIZAR los problemas que vayan surgiendo en la educación de mis pequeños con grandes dosis de humor.

- Que puedo pedir AYUDA tantas veces como lo necesite y eso no me hará más débil sino que me permitirá ser mucho mejor.

- Que JAMÁS debo pedirles algo que yo NUNCA he sido capaz de conseguir.

- Que las soluciones rápidas, empaquetadas, las recetas de otras mamás, NO SIRVEN con mis hijos, sólo yo sé lo que les hace o no feliz.

- Que la ADVERSIDAD es parte de sus vidas así que la mejor forma de quererles es dejarles caer, errar y volver empezar.