Sònia

Sònia

diumenge, 24 de gener de 2016

LA FUERZA DEL QUERER

- Mamá, ¿te duele mucho?

- Con un poco de hielo estará bien.

- ¿No sería mejor no esforzarte tanto?

- El esfuerzo es la madre de todos los logros.

- ¿Y nunca tienes ganas de dejar las cosas a media?

- Muchas veces.

- Y, ¿cómo lo consigues?

- Creyendo que la voluntad es la fuerza motriz más poderosa, aquella que te hace tocar con las puntas de los dedos las estrellas cuando te lleva a conseguir lo que has soñado.

Es difícil explicar a tu hijo de 8 años que su mamá quiera recorrer 100km sin parar, sabiendo que nunca será la primera. Que entienda que le robes horas al amanecer cuando sabe lo que te gusta dormir. Que comprenda que convivas a diario con las molestias físicas que te provoca el entrenamiento. Que conciba que salgas a recorrer las calles de la ciudad justo cuando él se va a dormir. Que entrenes llueva, haga frío o calor.

La voluntad debe convertirse en un elemento básico en la educación emocional de nuestros hijos y nosotros debemos ser el mejor ejemplo. Expliquémosles a diario la importancia de aprender a disfrutar del camino, que cada paso te acerca al objetivo, que cada dificultad fortalece, que cada logro engrandece el alma.

Hagámosle creer que la voluntad es la fuerza del querer, de desear que algo ocurra. Enseñémosles a comprometerse con sus sueños hasta que se hagan inevitables, a asumir las consecuencia de sus decisiones, a caer y volverlo a intentar, a no bajar los brazos cuando los otros digan que no pueden más.

A nadar contra corriente, a esforzarse hasta que las fuerzas flaqueen, a diseñar nuevos planes cuando no se consigan los objetivos, a borrar la queja de los labios, a contabilizar los logros. A vencer la apatía, a no arrepentirse del tiempo perdido, a crear acontecimientos que nos hagan sentir vivos, diferentes.

A dominar la impaciencia e indecisión, a vencer el mal humor cuando las cosas se tuercen, a saber que cuando apuestas por ti no pierdes nunca. A no dejar que el destino decida lo que puedes o no conseguir, a no depender del azar o la fortuna sino del trabajo y el empeño. A ser osado, a soñar grande, a saber que serás capaz de hacerlo si estás dispuesto a buscar siempre las mejores cartas.

A elegir aliados que quieran acompañarte en tu camino, que remen en la misma dirección, que la suma de los esfuerzos sea el resultado final, que tiren de ti cuando no puedas más y les alientes cuando seas tú quien rebosas energía.


A buscar retos que te hagan emocionar, a trabajar con el corazón, a apostar a fuego por lo que queremos, a construirse a uno mismo sin miedo, a no titubear cuando los otros no crean en ti, a coger las riendas con fuerza y sin miedo.

A recordar siempre que cada logro empieza con la decisión de intentarlo, nunca hay grandes logros sin grandes luchas.

Nuestro reto 4 madres, 100 km, 32 horas y una causa. El objetivo,  completar la carrera solidaria Trailwalker y recaudar el máximo de dinero para donarlos a la ONG OXFAN INTERMÓN  que destinará todo lo recogido  a proyectos de canalización de agua potable para evitar que millones de niñas y mujeres dejen de recorrer a diario kilómetros en búsqueda de este bien imprescindible para vivir.

Gracias a Saucony por su apoyo en el reto ofreciéndome el mejor material.


Hijo, recuerda siempre siempre que cada logro empieza con la decisión de intentarlo, 


dimarts, 19 de gener de 2016

Una y mil gracias

- ¿Qué sentiste al verme por primera vez?

- Es muy difícil explicarlo con palabras, me hiciste sentir la mamá más feliz del mundo.

- ¿Igual que cuando nació Pol?

- Exactamente igual.

- ¿Y te gusté des del principio? Todos dicen que al nacer somos feos.

- Yo me enamoré de ti al instante, tu mirada me cautivó.

- Mamá cuando sea mayor, ¿me seguirás queriendo?

- ¿Sabes qué? el amor de una mamá es incondicional, inagotable y se multiplica sin perder fuerza.

El día que tu hijo pequeño cumple 8 años te das cuenta de lo rápido que pasa el tiempo. Parece que fue ayer cuando lo acunaba, soñaba con que durmiese 5 horas del tirón, se acabase su biberón o le ofrecía mi mano para dar sus primeros pasos.

Es justo, al verlo soplar las velas del pastel, cuando me doy cuenta lo feliz que me hace y lo privilegiada que soy al poder ejercer el mejor oficio del mundo. Aquel que te permite mejorar día a día y te recuerda constantemente que tú también fuiste una niña. La única profesión que es capaz de sacar la mejor versión de ti a diario y te regala cariño sin condición.

De espíritu aventurero, truhán como pocos, un virtuoso de la espontaneidad, sin miedo al que dirán. Osado, impetuoso, una auténtica bocanada de aire puro, capaz de reírse de él mismo. Un lustro y tres años de aprendizajes, resbalones y aciertos, sonrisas y llantos, pruebas y fracasos, de querernos y enamorarnos .

Gracias...

Por convertir a diario lo ordinario en extraordinario.

Por contagiarme tu vitalidad y optimismo.

Por quererme sin pros.

Por recordarme la importancia de experimentar sin miedo a fallar.

Por ser capaz de capturar las emociones que otros no pueden percibir.

Por enseñarme a disfrutar de los éxitos de los demás.

Por verme guapa aquellos días que soy incapaz de mirarme al espejo.

Por hacerme reír en momentos delicados.

Por poner color a mi existencia.

Por querer participar en cada uno de mis proyectos.

Por mostrarte crítico con algunas de mis decisiones.

Por no tener miedo a decirme que estoy insoportable.

Por enseñarme a ver siempre el lado positivo de lo que está ocurriendo.

Por recordarme la necesidad de saltarme alguna norma.

Por dar la importancia justa a las cosas.

Por valorar todo aquello que papá y mamá hacen por ti.

Por buscarme en la banda para dedicarme alguno de tus goles.

Por recordarme lo mucho que echas de menos al abuelo.

Por saber mirar el pasado con cariño.

Por decir te quiero sin miedo al ridículo.

Por intentar cosas nuevas sin miedo a fallar.

Por apretar mi mano bien fuerte cada vez que cruzamos la meta en una maratón.

Por animarme a no abandonar mis sueños.

Por erizarme la piel cada vez que me llamas mamá.

Por hacerme tan intenso el camino a tu lado.


diumenge, 10 de gener de 2016

HIJOS, NO HAGÁIS PLANES

- Mamá, ¿tú también haces esas listas?

- ¿Qué listas?

- Las que hacen los mayores cuando empieza el año.

- ¿La lista de propósitos?

- Sí eso,  ¿por qué lo hacen?

- Hacer un listado de objetivos ayuda a poner en orden todo aquello que quieres conseguir.

- ¿Tú también la has escrito?

- Este año he decidido vivir sin seguir un borrador.

- Entonces, ¿cómo sabrás lo que te toca hacer?

- Quizás haya llegado el momento de vivir sin un plan establecido, ¿no crees que puede ser mucho más emocionante?

Decidí empezar el año comiéndome únicamente 6 uvas. Puede parecer ridículo pero para mí fue un buen ejercicio para romper con lo establecido, con lo que tocaba. Quien me conoce sabe lo metódica soy, programación en estado puro. Si el año que acabamos de cerrar me ha enseñado algo es la ineficacia de hacer planes, de vivir en el futuro, de esperar a ser feliz cuando el cosmos lo determine. Porque en cualquier instante la vida da un giro brusco y todo salta por los aires, se desmigaja entre tus manos sin darte la opción a replicar. 

La existencia es voluble y hay que aceptar que no siempre confabula a tu favor. Por esta razón, hay que exprimirla, macerarla con el mejor pulso posible para que, cuando llegue el día que quiera ponerte a prueba, tengas la seguridad de haberle ganado la partida, la tranquilidad de haberla estrujado con todas tus fuerzas . En el mes de los propósitos me revelo contra el breviario que intenta atarnos de pies y manos y decido no dibujar ningún mapa.

Quiero vivir sin control, sin duda la mejor manera de enseñar a mis hijos a disfrutar de la vida al máximo. Porque vivir entre paréntesis, siguiendo siempre el puntero de una brújula, agota a cualquiera. Cuatro décadas de normas absurdas, sumarios obsoletos, objetivos impuestos, tareas metódicas y acciones comprimidas que han robado parte de mi espontaneidad. Así que es el momento de darle la mano a la incertidumbre, dejar de aferrarse al pasado, al yo soy así o al mañana lo intento. Toca apostar al todo o nada. A huir del desánimo y la frustración, a no acumular excusas ni perezas,  y trabajar sin miedo a hacer el ridículo cuando persiga lo que me haga realmente feliz. 

Porque puedo enseñarle a mis hijos la parte oscura de este mundo, la agria y desapacible, donde la lógica pierde el rumbo o aquella fascinante y mágica que te envuelve de sentido. Les animaré a salir del camino, a no seguir un plano, a no creer en una única ruta. Les alentaré a perderse, a no seguir las normas de uso, a emprender nuevas vías, a pensar divergente, a no hacer lo que los otros esperan.

Les instruiré a elegir, a no ser previsibles ni correctos, a aprender a aprender. A pensar sin censura, a alegrarse de los logros ajenos, a trabajar en equipo con ganas de sumar. A manejar un GPS programado por uno mismo, a probar lo que los otros no están dispuestos a hacer. A buscar alianzas, a ser autónomos, a ir a por el todo.

A poner contadores a cero cuando toque volver a empezar sin reproches ni lamentos, a jugar sin pretender siempre tener las mejores cartas, a sentir que valga la pena cada uno de sus pasos. A salir de la zona de confort sin pánico a ser diferente, a ver los precipicios como grandes maestros, a sentir a fuego, a no dejarse paralizar por el miedo. A probar sin recelo, a experimentar sentimientos, a susurrar todo aquello que les haga erizar la piel.

A buscar el cambio de aquello que les disguste, a atacar lo difícil, a no estar dispuestos a dejar de intentarlo, a anticiparse a los que quieran cortarles las alas, a tomar las decisiones desde la serenidad. A ser compasivos con sus momentos de flaqueza, a trasformar los planes las veces que hagan falta. A llenar de humor los días que parece que no quiera amanecer.

Hijos nunca olvides que vivir es aprender a disfrutar de la incertidumbre. Haced de la ilusión el mejor compañero de viaje y sobretodo, nunca os toméis demasiado en serio.

dilluns, 4 de gener de 2016

15 LECCIONES QUE MIS HIJOS SON CAPACES DE REGALARME

- Eso es exactamente lo que menos me gusta de los mayores.

- ¿El qué?

- Que le dais demasiadas vueltas a las cosas.

- ¿Tú crees?

-  Sí, tardais mucho en decidiros.

- ¿Y por qué crees que lo hacemos?

- Os importa demasiado lo que puedan decir los demás.

- Tienes toda la razón.

- A veces os olvidáis de disfrutar

- ¿Sabes qué?

- Dime mamá.

- Nunca olvides de aprender como si fueras a vivir siempre.

Dicen que lo mejor de aprender algo es que nadie puede arrebatárnoslo. Si además esas enseñanzas te las regalan las dos personas que más quieres en este mundo, el aprender se vuelve maravilloso. Es bien curioso que, aunque sumando sus edades no lleguen a la mitad de la mía, mis hijos sean capaces de ofrecerme a diario las mejores lecciones. 

Estoy justo en esa época de la vida en la que me apetece más aprender que enseñar, en la que mi maternidad se ha convertido en mi mejor aula. Aquella que me recuerda día tras día que es mucho más importante hacer que decir, me enseña a querer sin condición, a gozar cada vez que un "te quiero mamá" me eriza la piel.

Con él único propósito de no olvidarme de sonreír a diario, empiezo este 2016 recopilando una quincena de aprendizajes que mis hijos han sido capaces de enseñarme en el último año.

1. Saben priorizar lo que es importante, aquello que les hace realmente feliz.

2. Quieren sin peros ni pros, sin condición.

3. Expresan aquello que sienten sin miedo al que dirán.

4. Viven únicamente en el presente, lo exprimen al máximo.

5. El futuro no les preocupa, no actúan condicionados por él.

6. Cada día amanecen con ganas de aprender cosas nuevas.

7. Son tolerantes ante la diferencia, las etiquetas no existen en su diccionario.

8. Son capaces de sorprenderse por cosas insignificantes, ven la vida de forma fascinante.

9. Son honestos a la hora de decir aquello que necesitan, sienten, odian o piensan.

10. Perdonan sin rencor.

11. Tienen una forma maravillosa de entender la libertad.

12. Se ríen de ellos mismos dándole la importancia exacta que tienen las cosas.

13. Les basta un beso o un abrazo para sentirse protegidos.

14. Son capaces de ponerse contentos sin motivo.

15. Nunca se guardan un te quiero antes de irse a acostar.

Y tú, ¿que has aprendido en este 2015?