Sònia

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dilluns, 27 de juliol de 2015

EL CLUB DE LAS MALASMADRES EN GESTIONANDO HIJOS

Soy de las que creen en las casualidades, en que todo lo que nos pasa en la vida tiene un porque, en que en ocasiones los astros se alinean de una determinada forma para que conozcas a personas que llegan a tu vida sólo para sumar.

Personas con un aura especial, que te contaminan de su fuerza y su ilusión. Que aparecen sin pedir permiso y llegan para quedarse para siempre. Que pasan a formar parte de tu vida y te hacen mejor. Personas con las que desde un principio puedes ser tú con toda libertad, sin miedo al que dirán. Donde las cosas fluyen por si solas y donde la regla dos más dos siempre se cumple.

Bastó con leer unas cuantas lineas para saber que era exactamente lo que buscaba. Un mensaje que describía fielmente lo que sentía y que tanto miedo me daba expresar. Porque estaba mal visto, porque las madres debíamos estar al pie del cañón sin titubear, sin opción a la queja o a bajarte del tren de la maternidad unos minutos al día para buscar ese lapso para ti, para crecer. Y cuando más incómoda me sentía con la maternidad que pretendían venderme encontré ese lugar para gritar que me gusta ser mamá pero que no quiero dejar de ser mujer.

Y a una persona como yo, planificada y metódica,  se le coló en su vida una malagueña valiente, osada e intrépida, una de las mujeres más trabajadoras que conozco. Una bimadre emprendedora que, junto a su fiel escudera Amelia, ha sido capaz de reinventarse y se atrevió a soñar grande. Creadora de una comunidad emocional 2.0 formada por más de 90.000 mujeres, abierta a todos los modelos maternales. Una comunidad que ha dado voz a una nueva forma de entender la maternidad.

Yo tengo el gran privilegio que Laura Baena, casi desde los inicios del Club ,me dejase participar de su sueño, sin un solo pero, sin una sola rectificación. Alguien que confía en cada uno de mis relatos, mis emociones y mi manera de contar. Que me da voz sin dudarlo, que ha convertido la posibilidad de trabajar con ella en un verdadero placer.

Primero me regaló que fuese la encargada de acompañarle en la presentación de su libro en mi querida Barcelona, dos tardes llenas de complicidad y conexión. Y luego me animó a ser la embajadora de su Club en el maravilloso evento de formación para familias y profesionales de la educación Gestionando Hijos. Una jornada formativa de excelente organización que reunió a más de 800 personas con ganas de aprender a educar mejor, de empaparse de conocimientos que mejorasen la tarea más importante que tenemos en nuestras vidas que es la de EDUCAR a nuestros hijos. Un encuentro donde compartir y aprender y nos cargó las baterías para seguir ejerciendo de este maravilloso mundo que es la maternidad y paternidad.

Que difícil es hablar ante un auditorio lleno a rebosar, que responsabilidad representar a las miles de mujeres que formamos parte de este Club,  pero a la vez, que fácil es hablar de un proyecto en el que crees, que te hace emocionar.

Tuve el gran placer de compartir ponencia con algunos de los expertos más importantes del territorio nacional en educación de familias y disfrutar al máximo de cada una de sus intervenciones. Un evento con dos presentadores de lujo; Leo Farache director de Gestionando Hijos y la gran periodista Glòria Serra que, con de forma magistral, supieron conducir la jornada. 

Todos los maestros que tuvimos el gran privilegio de escuchar, hicieron hincapié en la importancia de creer en nuestros pequeños, de ayudarles a tener luz propia,  a desarrollar todos sus talentos, de fomentar la autonomía y la toma de decisiones. Nos hablaron de lo esencial que es basar la educación en las emociones, aprendiendo a escuchar las necesidades de nuestros hijos, siendo conscientes de sus miedos, sueños y frustraciones. Nos explicaron que la piedra filosofal en la educación  debe ser estar presentes en sus vidas, de crecer de la mano, dándoles la oportunidad de herrar. Nos animaron a ver la educación desde una perspectiva del humor, sin magnificar los problemas y aceptando que cada una de las etapas de desarrollo llevan consigo cambios que deberemos aprender a leer y gestionar. Sin duda os animo a conocer a cada uno de los expertos y visualizar las ponencias que la organización irá colgando a lo largo de las próximas semanas. 
Antes de la pausa llegó el momento de la ponencia del Club. Diez minutos en los que explicar a los asistentes quienes somos y cual es la forma en la que entendemos la educación de nuestros hijos. Y describí que el club de las Malasmadres es una comunidad formada por madres actuales, con mucho sueño, poco tiempo, alérgicas a la ñoñería, con un objetivo común: desmitificar el concepto de maternidad que ha prevalecido hasta el momento y que tanto daño nos hace. Las Malasmadres no sabemos hacer croquetas, ni coser disfraces y  en ocasiones olvidamos alguna  cita con el pediatra, pero que nadie se confunda, porque a la vez somos mujeres que consideramos que ser madre es el mejor oficio del mundo, el único que te hacer ser cada día mejor persona, que te obliga a desaprender y permite sentir emociones que hace años habías olvidado.


El Club compuesto por mujeres osadas, sin miedo a alzar la voz y hartas de la presión, del ojo fustigador, que les impone la sociedad actual. Madres con ganas de compartir los sinsabores de la maternidad sin tapujos ni disimulos, con el objetivo de acabar con los ideales irreales del oficio de ser mamá. Mujeres que a la vez que disfrutamos de nuestros pequeños exigimos nuestro tiempo para emprender, para ser una misma, crecer para poder ayudar a crecer a nuestros hijos. Ser madres sin dejar de ser mujeres.

Madres que renunciamos a nuestra capa de Superwomans, a los superpoderes,  al disfraz de maternidad que hasta ahora existía porque nos queda pequeño, nos ahoga y limita. Sin querer aparentar lo que no somos, ni aspirar a la perfección,  tan sólo buscamos sacudirnos el sentimiento de culpa que en tantas ocasiones nos inhabilita. Madres que nos sentimos estafadas por los manuales que devoramos durante  el embarazo ya que ninguno de ellos nos explicaba que ser madre es el único oficio en el que primero te otorgan el título y  luego cursas la carrera. Una licenciatura atestada de culpas, miedos y complejos que debes aprender gestionar en una sociedad severa que no te perdona ningún fallo y te exige siempre estar al pie del cañón.

El Club se ha convertido en un oasis donde compartir experiencias y expresar libremente aquello que nos remueve por dentro entorno a la maternidad, donde toda mamá tiene su lugar.  Con el antifaz del humor e ironía, enmascaradas en las redes sociales, exigimos adaptar la maternidad a nuestra vida real, a la necesidad de cubrir nuestras propias necesidades, de alimentar nuestro espacio vital, tener PODER en nuestras vidas.


Mujeres que no queremos sobrevivir sino VIVIR, que luchamos por disfrutar de nuestra maternidad, que aprendemos a ser madres a la vez que nuestros pequeños aprenden a ser hijos. Madres que exigimos un tiempo de calidad con nuestros pequeños, que basamos la educación en el diálogo y la elaboración  de unas expectativas reales hacia ellos.  Un acompañamiento repleto de afecto,  confianza y apoyo incondicional. Que potenciamos el desarrollo de la autonomía, del sentido crítico y el establecimiento de límites que les permita sentirse seguros, queridos, únicos. Mamis que les encorajamos a probar, a experimentar, a descubrir, a aprender que el error es parte esencial del aprendizaje, que les acompañamos de la mano en cada uno de sus sueños. Madres que exigen la implicación de todos los agentes educativos en esta maravillosa aventura que es la de educar, sin olvidar que nadie ama todos los días ni a todas  hora y las madres tampoco. 

Y por último tuve el privilegio de presentar CONCILIA13F, nuestro buque insignia. Un  valiente proyecto que se engendra con la intención de denunciar la situación en la que viven la mayoría de las madres trabajadoras de nuestro país,  condenadas a cumplir diariamente con una agenda a punto de explotar, a soportar un ritmo de vida insostenible, con horarios imposibles y que experimentan a diario que la conciliación es inasequible. Un proyecto que no está dispuesto a quedarse simplemente en la recogida de  cifras sino que pretende pasar a la acción y crear medidas reales para conseguir una conciliación real implicando a todos los sectores de la sociedad. CONCILIA13F ya ha sido capaz de convertirse en TT en el estado Español.


Y dando paso al café pedí al auditorio que nunca olvidasen que las Malasmadres jamás olvidamos que nuestros hijos nacen con la posibilidad de conseguir grandes cosas y que como madres tenemos la responsabilidad de ayudarles a conseguir las estrellas. Nuestra mejor criptonita es un “te quiero mamá”.