Sònia

Sònia

dilluns, 18 de setembre de 2017

QUIEN SALTA NUNCA PIERDE

- ¿Cuándo se sabe que es el momento?

- Notarás algo por dentro.

- ¿Aunque no sepa exactamente lo que quiero?

- Pese a que no sepas muy bien hacia donde tirar.

- ¿Y si  lo intento y me doy cuenta que me he equivocado?

- Te tocará volver a saltar.

SALTAR da miedo, hacerlo por primera vez aterra. Ese preciso momento en el que nos invaden los fantasmas, las dudas, los por qué. Donde nos planteamos si seremos capaces de lograrlo, si estamos suficientemente preparados, si los demás lo llegarán a entender. 

Están los que piensan, programan, desean pero nunca actúan. Los que postergan, inventan excusas o malgastan su genialidad. Aquellos que crean ataduras, inventan dogmas o diseñan evasivas. Esos que envidian a los que se atreven, que desean lo que no están dispuestos a intentar, que esperan que la fortuna les regale lo que los otros consiguen con actitud. 

Los otros son los que SALTAN sin que les tiemble el pulso, los se han cansando de quedarse sólo en el intento, de que les expliquen que se siente al conseguirlo. Esos que sienten la imperiosa necesidad de poner su alma en lo que tocan, de llenar su vida de propósitos, sin dar explicaciones, sin buscar razones, aunque les toque andar solos en el camino. Los que pasan largas noches en vela creando, estableciendo estrategias, esbozando soluciones, delineando coyunturas.

Aquellos que confían en su pulso, crean oportunidades  y se sienten extraordinarios por el simple hecho de intentarlo. Que no se esconden, que huyen de la rutina que les apaga, sin buscar coartadas, sin dibujar pretextos. Aceptando el miedo como parte del trato, viviendo despierto, acometiendo lo que les inquieta. Creyendo que las dificultades hacen al camino más mágico, que sobresalen de ellos mismos, que creen con determinación.

Buscando la excelencia, devorando cada paso, cogiendo más impulso cuando todo se complica. Rediseñando sus vidas a diario,  sin creer en la suerte y sí en el trabajo, reconociendo el pánico a los desconocido, creyendo en lo imposible, esos que no se conforman con nada que no les haga sonreír. Creando métodos, rompiendo muros, responsabilizándose de su propia felicidad.

Esos que viven acorde a sus sueños, que exprimen sus días con acierto, que están en paces con su ego. Sin caer en sus trampas, sin desear nada que no merezcan, sin atajos ni enredos. Que fallan pero no bajan los brazos,  que aman el riesgo con responsabilidad

Hijo quien se atreve a SALTAR siempre gana.

dilluns, 11 de setembre de 2017

10 cosas que TODOS los niños deberían APRENDER

- Mamá, ¿qué es lo más importante que debo aprender este curso?

- A vivir de verdad.

- Ya, pero de eso no te examinas.

- ¿No crees que la prueba más importante que deberías superar es la de exprimir tu propia vida al máximo?

- ¿No te preocupa que escriba o cuente bien?

- Lo que más me importa es que todo lo que te propongas te haga feliz.

Empieza un nuevo curso escolar y con él nuestra preocupación porque nuestros hijos aprendan el máximo de contenidos. Pocas veces nos planteamos si lo que nos empeñamos a que memoricen o practiquen les ayudará a conseguir el objetivo más importante que deberíamos marcamos a diario, ser felices. A menudo olvidamos enseñarles las competencias necesarias para vivir en equilibrio, para que crean en sus sueños, para que sean capaces de seguir su intuición.

A medida que tus hijos crecen empiezas a ser consciente que lo realmente importante que deberían aprender es:

1. Las GANAS de VIVIR se entrenan cada día. Dándole una oportunidad a cada nuevo amanecer, deseando avanzar a diario, creyendo que cada paso te acerca a tu objetivo. Olvidando las veces que hayas tropezado, buscando los mejores cómplices de viaje.

2. Haz lo que te haga FELIZ con mucho EXCESO. Busca lo que te ilumine la mirada, aquello que te toque el alma, eso que te robe el sueño a diario.

3. Los DESEOS no se piden, se CUMPLEN. Actúa, trabaja, traza puentes, dibuja soluciones, empieza de nuevo las veces que sea necesario. Con firmeza y coraje.

4. Al final SOMOS lo que nos atrevemos a INTENTAR. Sin miedo a probar, a fallar, a avanzar aunque los otros no lo entiendan. Aprendiendo de cada tropiezo, siendo valientes, osados.

5. Las EXCUSAS sólo valen para perder OPORTUNIDADES. El mañana quizás no exista, el presente es lo único debemos exprimir. Sin postergar, sin buscar culpables, sin envidiar. 


RODÉATE de personas que se alegren de cada uno de tus ÉXITOS. Que te ayuden a sumar, que te ofrezcan buenos consejos, que quieran participar en cada uno de tus retos. Que te critiquen con la intención que mejores, que te ayuden a ser más fuerte.

7. VALORA lo que tienes a DIARIO. Da las gracias, muéstrate agradecido, aprende lo que realmente es importante, ayuda a los que comparten tus días.

8. Cuando NADIE te ve es cuando tienes que mostrar tu mejor VERSIÓN. Quiérete sin condición, con avaricia, mantén el compromiso contigo mismo a diario. Sonríete ante el espejo con dulzura, aceptando tus imperfecciones, 

9. SONREÍR aunque duela es la mejor forma de seguir. Acepta los fracasos, los imprevistos, creyendo que a menudo los mejores comienzos aparecen tras los peores finales.

10. GANAR por casualidad nunca será una buena opción. Trabaja sin descanso, reajusta tu brújula las veces que sean necesarios, vive despierto. Siente que mereces todo lo bueno que te pase.

Hijo si quieres aprender algo importante, aprende a amar la vida con AVARICIA.

dimecres, 30 d’agost de 2017

CUANDO NADA SALE COMO ESPERAS

- No es justo que me pase a mi.

- En muchas ocasiones no podemos elegir lo que nos pasa.

- Entonces ¿vivimos siempre en la incertidumbre?

- Prefiero creer que estamos en manos de nuestro destino.

- ¿Y cómo podemos protegernos de él?

- ¿No sería mejor convertirnos en su mejor aliado?

Hay momentos de la vida que nada pasa como esperas, que parece que todo se deshilacha sin poder cortar la madeja. Días donde el miedo invade sin sentido nuestra alma, tiñe de gris nuestra forma de mirar el horizonte y nuestros planes se nos escurren entre los dedos. Esos instantes donde dejas de estar enamorado de lo que te pasa porque te sientes atrapado en el desaliento, al margen de todo.Y te das cuenta que quizás no eres quien pensabas o que llevas tiempo perdido en mapas ajenos.

Esas situaciones en las que la realidad te recuerda que no eres invencible y arrancan tu peor versión. Y te sientes roto, vacío, desorientado. Muriendo en cada instante que desperdicias, creando escudos que te alejan de aquello que realmente te hace sonreír. Y te conviertes en un auténtico maestro de maldecir tu suerte y nada te parece interesante.

Por suerte la experiencia te enseña que a menudo los mejores comienzos aparecen tras los peores finales. Esos momentos en los que has decidido tirar la toalla pero algo o alguien te ofrece un poco de luz, como si de un tsunami se tratase, poniendo patas arriba todo lo de tu alrededor. Ese instante en el que empiezas a ver con claridad la encrucijada y el destino marca un cambio de ritmo, todo empieza a acelerar. Y vuelves a sentir la necesidad de acercarte sin tanto pudor a lo que deseas recordando la necesidad de mirar al miedo sin evitarlo, sin disfrazarlo, sin excusarlo. 

Y sientes de verdad que vivir implica generar oportunidades, la necesidad de ser honesto con lo que tu alma siente y hacer lo que el corazón te dicta. Resolver tus fantasmas con contundencia, desafiarte a diario con disciplina y determinación.  Sin dudar de ti, de tus ganas de hacerlo, de tu capacidad para lograrlo. Queriendo tus dudas, tus imperfecciones, tu nueva forma de leer la vida. Superando lo que te paraliza, dispuesto a aprender a mirar diferente, cambiando de actitud, sin dejar que las inseguridades te hagan ir más lento.

Deshaciendo nudos, reajustado la brújula, hackeando cada milímetro de tus titubeos. Rediseñando cada uno de tus proyectos, de tus sentimientos, de tu manera de decidir. Perdonando a los que no estuvieron a tu altura, dejando de lamentar las ocasiones perdidas, sin renunciar a ser verdaderamente tú.

Ese día en el decides vivir despierto, seguir trazando puentes, liderar con pulso. Tendiendo la mano a la incertidumbre, aceptando lo imprevisible, con flexibilidad y coraje. Deseando vivir en continua transformación, siendo consciente que todo volverá a balancearse con la diferencia que ya sabes donde agarrarte.

Hijo,  lo mejor que podemos hacer es decidir vivir con mayúsculas, con firmeza,  con el objetivo de conseguir la autenticidad de ser uno mismo.

dimarts, 4 de juliol de 2017

Feliz décimo segundo cumpleaños

- ¿Por qué tenemos que pedir un deseo cuando soplamos las velas?

- Porque es un momento mágico.

- ¿Aunque sepamos que no vaya a cumplirse nunca?

- El futuro únicamente pertenece a aquellos que creen en la belleza de sus sueños.

Hoy hace 12 años que ejerzo el que es para mí el mejor oficio del mundo. Ese que me hace sacar lo mejor de mí y hace que desaprenda a diario. Recuerdo que me enamoré de él en el preciso momento que pude cogerle entre mis brazos, en el que pude acurrucarle con delicadeza y le susurré al oído "mamá nunca te va a fallar". 

Desde aquel instante no ha habido un solo día que no haya intentado ser la mejor madre del mundo. Con mis múltiples defectos, con mi poca paciencia cuando me sobrepasa el cansancio, con mis indecisiones o mi torpeza para dar respuesta a lo que realmente necesita. Pero con mi amor incondicional e infinito, con el deseo de acompañarle sin protegerlo, de aprender a la vez del camino, de convertirme en el mejor de los ejemplos.

Me emociona a diario verle crecer, aprender, sonreír, avanzar. Con su carácter afable que tan fácil nos lo ha puesto siempre, con su tenacidad y constancia infinita, su valentía, su sensibilidad extrema, con sus muestras constantes de cariño y agradecimiento. 

Hoy hace una docena de años que papá y yo trabajamos a diario para que entienda que la vida es un regalo diario, para que aprenda a expresar lo que siente, para que persiga cada uno de sus deseos. 

Hijo, 

1) VIVE despierto, curioso, teniendo el poder de tus días. Con la intensidad necesaria para vibrar por todo aquello que te propongas, como si no existiese el mañana.

2) No permitas que nadie te PRESTE tus sueños, dibújalos con ambición, decide tus pasos, no te arrepientas de nada por el que apuestes.

3) CREE en ti por encima de todas las cosas, siente que mereces todo lo bueno que consigues gracias a tu tesón y valentía.

4) Sé siempre AGRADECIDO, por lo que tienes, por los que te acompañan, por los que te quieren.

5) Enfréntate a diario a tu ego, MÍRATE con valentía ante el espejo, quiérete sin peros.

6) Ansia VIVIR sin dogmas, sin creencias limitantes, sin excusas ni pretextos.

7)  AMA sin complejos, sin guardarte nada, sin excusas. 

8) Recuerda que únicamente tú decides que es lo que realmente te hace FELIZ, aunque los otros no lo entiendan, aunque tengas que trazar un largo camino hasta conseguirlo.

9) PERSIGUE tu excelencia, haz lo poco convencional, no tengas miedo a ser diferente.

10) Jamás vendas tu LIBERTAD, nunca permitas que otros lleven las riendas de tus días. Sé el único que programe tu brújula.

11) ATRÉVETE a mostrar tu grandeza, a fallar útilmente, a trabajar hasta conseguir tus propósitos, a no bajar los brazos cuando todo se tuerza.

12) Ignora a los COBARDES, a los que no se atreven a perseguir sus deseos, a los que viven resignados por falta de ilusión.

Feliz 12 cumpleaños hijo, gracias por quererme siempre sin peros ni pros.

dilluns, 3 de juliol de 2017

8 LECCIONES REGALADAS A MI HIJO EL DÍA DE SU GRADUACIÓN

- Se nota que tienes muchas ganas de llorar mamá.

- Verte tan grande me hace inmensamente feliz.

- Parece que no te gusta que crezca.

- A veces me cuesta aceptar que ya estás preparado para volar.

- Pero yo siento que siempre te voy a necesitar.

- Yo te prometo que estaré siempre a tu lado.

Hace unos días que el mayor de la casa se graduó en educación primaria. Una fiesta llena de emoción, donde me sentí inmensamente orgullosa al ver en lo que se ha convertido, un momento ideal para valorar todo aquello que ha conseguido gracias a su esfuerzo y tesón. Una etapa que se cierra y te hace ser consciente de lo rápido que pasa el tiempo, parece que fue ayer el día que le acompañaba de la mano en su primer día de colegio. Ahora ya está preparado para empezar a caminar solo, para decidir en quien quiere convertirse, para dibujar sus sueños.

Ocho lecciones que me gustaría regalarle: 

1. VIVE el AHORA para que nunca puedas arrepentirte de que el tiempo se te haya escurrido entre los dedos, sin que te pese el pasado ni te ciegue el futuro. Reinvéntate a diario, involúcrate, impacta con tu trabajo, ves siempre más allá de lo ordinario. Baila con las dificultades, comprométete con lo que sientas.

2. Nunca olvides que lo importante es lo que ERES y no lo que logras hacer. Se de esos que SUMAN, que ofrecen, que merecen lo que consiguen, que viven con pasión. Da siempre rienda suelta a tu GENIALIDAD. Los resultados nunca serán fruto de la casualidad.

3. QUIÉRETE con avaricia, sonríete a diario ante el espejo. Perdónate a diario, respétate, aprende a decir no. No seas un fraude contigo mismo, cumple tus promesas, reconoce tus grandezas. Escúchate con atención.


4. Sé VALIENTE y toma DECISIONES. Haz que tus metas sucedan, no sientas miedo al mirar diferente, cree en tu INSTINTO. Vuélvete un experto en aquello que te haga realmente feliz. No vivas demostrando.

5. SUEÑA GRANDE y no permitas que los otros te presten sus sueños. Dibuja tu propio mapa, haz sin dejar dudas, conviértete en un inconformista, sé lo que realmente deseas. Crea oportunidades

6. Trabaja con tus MIEDOS a diario, falla útilmente, ponle nombre a los moustros que te atormentan. Acepta tu vulnerabilidad, aprende a caminar por la cuerda floja, ponle compás a la incertidumbre.

7. Recuerda siempre que lo importante no es lo que nos pasa sino la ACTITUD con la que nos enfrentamos a ello. Enfoca correctamente, vive en equilibrio, identifica y pausa tus emociones.

8. Ríe con EXCESO, salta de los márgenes, ama tu caos, prueba sin miedo. Sé agradecido, consciente de lo mucho que ya tienes. No te mientas ni postergues.

dissabte, 17 de juny de 2017

EL PRIVILEGIO DE CUMPLIR AÑOS

- ¿Qué vas a pedir cuando soples las velas del pastel?

- Seguir cumpliendo años a vuestro lado.

- ¿Y qué pedías cuando eras pequeña?

- Tener una vida muy parecida a la que hora tengo.

Soy de las que me gusta cumplir años, cada año lo disfruto mucho más. Hoy tengo el privilegio de cumplir 42. El paso de los años me regala experiencia, tranquilidad, ganas de seguir aprendiendo. Estoy en esa etapa de la vida en la que me gusta más escuchar que opinar, donde quiero menos pero con más intensidad, esa en la que decides dejar de gestionar tu vida para pasar a liderarla sin necesidad de recibir un ultimátum. Ese momento en el que ya no te da miedo salir de lo preestablecido, donde te dejas guiar por lo que te dicta tu corazón, a priorizar de verdad.

El tiempo me ha hecho mucho menos arrogante, más consciente de mi propia ignorancia, me ha hecho vivir a menos velocidad. Me ha enseñado a aceptar, a entender, a reconocer lo que es realmente importante. A perdonar, a dejar de juzgar la diferencia, a aceptarme sin complicaciones, a amarme sin peros. A perder el miedo a cosas absurdas, a reírme de mis defectos, a abrazar sin contener.

Ese momento de la vida en el que sientes que todos los días son buenos para empezar de nuevo, que te atreves a ser irreverente, a mirar que hay justo detrás del miedo. En el que adquieres compromisos, crees en el sinsentido y te das cuentas que eres tú quien debes crear las oportunidades. En el que apuestas por aquellos que saben quererte, vives de acuerdo a tus prioridades y haces lo que esperas de ti con coraje y sin excusas.

En el que aprendes a aceptar los altos y los bajos del camino, a bailar con las adversidades que antes te paralizaban, a saber que las malas rachas tienen fecha de caducidad. A no ser demasiado dura conmigo mismo cuando soy cobarde, a expresar lo que siento sin miedo, a apretar los dientes cuando toca. A saber que la vida en ocasiones hace daño, a aceptar que has hecho todo aquello que juraste que no harías.

Gracias a todos los que me acompañáis en mi camino, espero que lo sigáis haciendo siempre.

dimarts, 13 de juny de 2017

HIJO, PERDÓNATE A DIARIO

- No me lo voy a perdonar nunca.

- No hay nada que perdonar, todo el mundo falla a menudo. Además equivocarse es una de las mejores formas de aprender.

- Ya, pero yo esperaba mucho más de mi.

- ¿Y eso significa que no vayas a conseguirlo nunca?

Tenemos la imperiosa necesidad de infravalorarnos, de autoderribarnos, de ser demasiados duros con nosotros mismos. Somos verdaderos expertos en el arte de reprocharnos, de poner peros en nuestro camino, de convertirnos en nuestros peores enemigos. Nos autoimponemos un nivel de exigencia que nos ahoga, nos paraliza e inútilmente nos aleja de lo que realmente deseamos. Nuestra estupidez hace que nuestros errores usurpen nuestros sueños o que nos acostumbremos a culpar a los otros de aquello que nos pasa.

Todo sería mucho más sencillo si aprendiésemos a perdonar nuestros errores sin resentimiento, a indultarnos de la culpa que nos hace sentir minúsculos ante las caídas, a eximirnos de la brutal responsabilidad de querer hacerlo todo perfecto. A ser capaces de disfrutar del sentimiento de saber que has hecho todo lo que estaba en tus manos aunque no lo hayas conseguido, a valorar nuestros sacrificios.

Ojalá aprendiésemos desde la valentía a saber valorar los tropiezos, a tener piedad cuando fallamos.  A simplificar nuestras vidas, a ser capaz de cuidar todo lo que valemos, a aceptarnos tal y como somos y no como nos gustaría ser. A saber huir de las comparaciones, a ganar la batalla a nuestro ego, a sentir que merecemos todo lo bueno que nos pasa. A no tener que vivir pendiente de las aprobaciones, a aceptar el cambio, a arriesgar sin freno.

A cortar con la carga del pasado, a aceptar la fragilidad, a amar nuestras fortalezas y debilidades. A soltar, a dejar fluir, a no atarnos a la mirada de los otros. A entrenar nuestro talento bajo la tormenta, a invertir en nosotros como el mejor capital, a comprometernos con avaricia. A mirar el mundo sin reproches ni excusas, a no vivir de alquiler en nuestras propias vidas, a no sentirnos pequeños antes los que no confían en nosotros.

A aprender que el perdón es la mejor forma de cerrar las heridas, a no preocuparnos si los otros no creen en nuestra locura, a no poner el piloto automático a nuestras emociones. A comprometernos con nuestra propia felicidad, a no necesitar convencer, encajar, imponernos parar sentirnos vivos. A no dar poder a los demás en nuestras vidas, a no vivir de sueños prestados, a no ser esclavos de los golpes de suerte para atrevernos a empezar de nuevo.

Hijo, perdónate a diario, vive sin la necesidad que la vida te ponga un ultimátum, sin aceptar las segundas opciones, sin esperar que los demás cumplan sus sueños mientras tu esperas el beneplácito para sonreír a diario.