Sònia

Sònia

dilluns, 15 de maig de 2017

EL AGRADECIMIENTO ES LA MEMORIA DEL ALMA

- ¿Por qué siempre me recuerdas que debo dar las gracias?

- Porque las personas agradecidas son mucho más felices.

- ¿Y por qué hay gente que nunca las da?

- Porque no han aprendido que el agradecimiento es la memoria del alma.

Dicen que la gratitud es uno de los caminos más cortos que llevan a la felicidad. Numerosos estudios avalan que las personas agradecidas son mucho más dichosas, más capaces de exprimir la vida, de sentir a diario el privilegio de estar vivos. Son personas que manejan con maestría la autocrítica, la gestión de sus emociones y focalizan sus vidas en todo lo positivo. No necesitan impresionar, viven sin prisa, saboreando cada pequeño logro.

Las personas agradecidas aprenden a diario, valoran los pequeños detalles conscientes que el tiempo es efímero. Un pequeño gesto rebosante de intención, una sonrisa auténtica, un silencio compartido, un abrazo cargado de afecto, tienen en ellos efectos poderosos.

La gratitud nos hace más leales, optimistas, empáticos y vitales. Activa nuestro cerebro a comprometerse, a actuar, a creer en el optimismo. Hace que abandonemos el lamento, la insatisfacción y las excusas.La gratitud se debe entrenar a diario y practicar con altruismo. Dar las gracias transforma nuestras vidas, nos regala momentos para construir, para crear.

Las personas agradecidas regalan oportunidades, escuchan sin juzgar, aceptan lo que el destino les depara. Ayudan a los demás a dar pasos al frente, a vencer miedos, a borrar pretextos de los sueños. Tienden puentes, se ofrecen, acompañan, siempre están disponibles sin esperar nada a cambio.Ven lo extraordinario en lo ordinario, son más libres y osadas, no se apegan a los resultados, le dan la mano a la incertidumbre sin titubear.

Valoran las dificultades porque les hacen más fuertes, las noches en vela porque les ayudan a dibujar nuevos caminos,  las caídas y tropiezos porque creen que es la mejor manera de aprender. A los que les hicieron daño por enseñarles qué tipo de persona no quieren en sus vidas, a los incomodan o critican por provocar su ira en la defensa de sus ideales.

Agradecen los consejos repletos de sabiduría, el sentirse acompañados por gente maravillosa que forman parte de sus días, que conectan con lo que necesitan, que logran hacerles únicos. Personas que colaboran a que llegues más lejos, que te impulsan a seguir adelante.

Hijo la gratitud fortalece vínculos, nos ayuda a liderar nuestros días, a educar nuestra alma para sentir a máxima intensidad.

dimecres, 10 de maig de 2017

QUIÉRETE BIEN ADENTRO

¿Por qué hay días que no nos vemos guapos cuando nos miramos al espejo?

- Porque olvidamos de mirarnos con ternura.

- ¿Y qué podemos hacer para sonreírnos siempre?

- Debemos aceptarnos sin peros ni pros.

- ¿Aunque hayan cosas que no nos gusten de nosotros?

- ¿Alguien ha dicho que debemos ser perfectos?

La autoestima es uno de los factores claves en el bienestar emocional de nuestros pequeños, pilar  fundamental en su desarrollo personal y social. De ella dependerá la creación de un buen autoconcepto y una adecuada respuesta emocional.

La clave de una buena autoestima radica en que nuestros hijos se sientan queridos, respetados y valorados. Somos el espejo en el que se miran a diario y por esta razón es imprescindible que les retornemos una imagen positiva, sin matices ni distorsiones. Debemos conseguir que nuestros hijos se sientan únicos, valiosos, capaces de todo.

Una adecuada autoestima será fundamental para conseguir un apropiado desarrollo personal, una buena adquisición de los aprendizajes, el establecimiento de relaciones positivas con el entorno y sobretodo la construcción de la propia felicidad. 

La autoestima se construye día a día a partir de las experiencias y las relaciones personales de confianza y estima. Un niño con buena autoestima es seguro, valiente y tiene una buena tolerancia a la frustración. Se siente especial, útil, responsable, orgulloso de sí mismo y feliz.

 La autoestima es un tesoro muy frágil, ¿cómo podemos ayudar a nuestros hijos a construirla?

1- Creemos un buen VÍNCULO, una base afectiva segura. Seamos una fuente de confort, seguridad y protección para nuestros pequeños. Consigamos que sientan que les acompañamos sin CONDICIÓN y les queremos sin sobreprotegerlos. Demostrémosles amor y afecto a diario, dedicándoles tiempo de calidad. No nos cansemos de decirles lo MUCHO que les queremos y lo importante que son para nosotros.

2. Ajustemos nuestras EXPECTATIVAS a los hijos que tenemos y no a los que nos gustaría tener. Aceptémosles de forma incondicional sin excusas ni reproches. No les ahoguemos con nuestro excesivo nivel de exigencia, no deseemos hijos perfectos sino FELICES.

3. FELICITÉMOSLES por todo los que son capaces de conseguir a diario, utilizando un lenguaje positivo, hagámosles conscientes de todas las fortalezas y capacidades que poseen. CONFIEMOS en ellos, respetemos sus intereses, necesidades y ritmos para aprender.

4. Trabajemos a diario la TOLERANCIA a la FRUSTRACIÓN, la aceptación del error como parte esencial del aprendizaje. Enseñémosles a relativizar los fracasos, animémosles a tomar decisiones y resolver problemas asumiendo las consecuencias de sus decisiones. Establezcamos límites claros y cumplamos nuestras promesas.

5. Eliminemos las ETIQUETAS, las COMPARACIONES, los mensajes en negativo, las frases condenatorias. Pongamos atención no sólo a lo que les decimos sino al cómo lo decimos. Realicemos críticas CONSTRUCTIVAS siempre referidas a las acciones y no a la personalidad.

6. Eduquémosles en la cultura del AGRADECIMIENTO, enseñémosles a valorar todo lo que tienen en sus vidas, a dar las GRACIAS. Hagámosles conscientes de sus conversaciones interiores.

7. Animémosles a iniciar nuevos RETOS, a tomar la iniciativa en sus vidas, a asumir riesgos. A apostar por ellos a fuego, a que vivan fuera de su zona de confort.

8. Seamos el mejor ESPEJO, un ejemplo positivo que arrastre a soñar grande, a sonreírle a la vida. Recordemos que nuestros hijos no siempre nos escuchan pero si nos observan. Aceptemos nuestras propias imperfecciones, pidamos perdón cuando sea necesario, crezcamos de la mano junto a ellos.

Seamos capaces de conseguir que nuestros hijos se quieran con AVARICIA, que se miren con valentía al espejo, que se hablen con palabras bonitas.Que pisen sin miedo, que se sientan inmensos.

dimarts, 9 de maig de 2017

¿IMPOSIBLE?

- Es imposible que lo consiga.

- ¿Por qué estás tan seguro?

- Porque es muy difícil.

- Que tengas pocas posibilidades de éxito no significa que no vayas a lograrlo.

- Y ¿qué hago?

- Lo único imposible en esta vida es lo que no intentas.

Existen dos tipos de personas,  los que viven siempre bajo el escudo de las excusas, los pretextos y con el imposible como bandera y las que creen en los imposibles.

Los primeros viven plácidamente en su zona de confort, les asusta más lo que puedan decir que lo que les pueda pasar. Se sienten cómodos en la monotonía, en niveles de poca exigencia, viviendo una vida gris. Son aquellos que piensan que no poseen el talento suficiente para intentar algo nuevo, ni que nunca están bastante lo preparados  y nunca encuentran el momento perfecto para intentarlo.

Aquellos que siempre eligen la opción más cómoda para salir del paso, aquella ideal para rendirse, para justificar el fracaso. Que se empequeñecen ante los contratiempos, que se acomodan entre las dudas y su ineficacia les limita. Esos que viven de alquiler sus propias vidas, amoldados en la cobardía y les faltan agallas para soñar grande.

Al otro lado están lo que creen a fuego en que nada es imposible, que imposible sólo es algo más difícil de conseguir, algo que tarda un poco más en llegar. Que hacen lo imposible porque lo posible lo hace cualquiera, que viven de forma valiente y están dispuestos a batallar por el todo, que creen en el sin sentido y la disrupción.

Aquellos que defienden con uñas y dientes sus sueños, que viven a máxima intensidad, sin ceder ni un milímetro ante el miedo. Pisando con firmeza, rechazando atajos, amando lo que tienen entre manos. Esos que creen en lo imposible por responsabilidad ante sus vidas, sin pánico a empezar de cero, sobresaliendo cuando más se complican las cosas, tomando la iniciativa cuando los otros no se atreven. 

Esos que confían en su intuición, que emprenden a diario, que se sienten libres para decidir sin miedo a asumir responsabilidades, que aprecian el valor del cambio. Que asumen los rasguños que les produce en ocasiones caminar por la cuerda floja, la posibilidad de caer intentándolo, sin vetos ni condiciones ante los retos.

Que se parten el alma por lo que sienten, que diseñan sus propias reglas sin necesitar que los otros les den validez. Sin apegarse a los resultados, sin necesitar reconocimiento ni premios, sin tener que aladear de ellos. Aquellos que dejan ir, que admiten ser vulnerables y aprenden a surfear la incertidumbre. Que trabajan con humildad, paciencia, constancia y determinación. Que viven con coraje y aprietan bien fuerte los dientes cuando todo se complica. Que imaginan y crean aquellos que mucho no pueden ver.

Los imposibles sueñan con exceso, persiguen lo imposible porque le hace sentir diferentes, hacen que las cosas sucedan.

Hijo, no existe lo imposible únicamente debes desear algo mucho y estar dispuesto a ir a por ello a fuego.

¿Y tú de que bando eres?

dissabte, 6 de maig de 2017

¿A TI QUÉ ES LO QUE MÁS TE GUSTA DE SER MAMÁ?

- ¿A ti qué es lo que más te gusta de ser mamá?

- Que me susurres al oído lo mucho que me quieres.

- ¿Cuando te digo que te quiero infinito?

- Cuando me pides que hagamos una guerra de cosquillas.

- ¿Aunque a veces te enfades conmigo?

- Aunque a veces me cueste aceptar que te haces mayor.

Hace casi 12 años que soy mamá, para mí el mejor oficio del mundo. Aquel que te hace reaprender a diario y te invita a vivir fuera de tu zona de confort. Aquel que cursas la carrera a lo largo de toda tú la vida, el que aprendes con la práctica y no tiene trucos ni atajos. La maternidad sacudió como un terremoto mi vida, llegó para cambiarlo todo, para hacerme inmensamente feliz. Cambió mi concepción del tiempo, del espacio, de los hechos, del sentir. No soy una mamá de vocación pero si de pasión. 

Los inicios fueron complicados, lleno de baches, incertidumbre y miedos. De remordimientos, de inseguridades, de muchas cosas por aprender. De momentos de máxima exigencia, esa que te ahoga y te rompe por dentro. Por suerte el tiempo te enseña a relativizar los problemas, a disfrutar más de cada detalle, a entender que la culpa no es una buena compañera de viaje. A definir que tipo de madre eres, a tejer una determinada manera de educar.

La maternidad llegó a mi vida para hacerme mucho mejor, para pulir mi interior, para cambiar mi forma de ver el mundo. Para poner en orden mis sentimientos, hacerme más flexible y enseñarme a simplificar mis necesidades. Para aceptar mis altibajos, mis contradicciones, mi confusión y encontrar lo esencial. Para aprender a amar a máxima intensidad, a sonreír sin tener un motivo concreto. Para querer como nunca lo había hecho, para proteger con uñas y dientes, para ejercer con el alma.

La maternidad me ha hecho mucho más simple, auténtica, sensible y instintiva. Más respetuosa, comprensiva y mucho más fuerte. Potencia mis virtudes y pule mis defectos. Me contagia de ganas de vivir sin medida, de valor para arriesgar, llena mis días de humor.

Para mi ser mamá es querer sin condición, acompañar sin proteger, dejar caer sabiendo que es la mejor forma de aprender. Es respetar los ritmos e intereses, despertar las ganas de aprender, es creer en que el ejemplo arrastra. Es contagiar el placer de vivir, de tomar la iniciativa, de creer en uno mismo a fuego. Es transmitir emoción, deseos de soñar grande, valentía. Es dar alas y raíces a la vez. Es abrir puertas y regalar oportunidades. Es escuchar con ternura, mirar con ilusión, sentir sin medida.

La maternidad llena mis días de primeras veces que me hacen estremecer. La primera vez que les vi sonreír, que me llamaron mamá, que no me necesitaron para decidir. Maternidad también es noches en vela, dibujos en la nevera, regalos hechos a mano. Es volverse a emocionar con los reyes magos, volver a hablar de dragones, princesas y castillos.

Besos y abrazos que reconfortan, cuentos compartidos, mágica inocencia, miradas que sólo dos entienden. Complicidad en estado puro, ganas de compartir, códigos secretos, ganas de crecer de la mano.

Ser mamá es comprometerse para siempre, respetar la forma de crecer, es querer sin medida.

dimarts, 25 d’abril de 2017

HIJO, SÉ UN INCONFORMISTA

- ¿ Por qué no te enfadas cuando no hago las cosas como esperas?

- Porque admiro tu atrevimiento.

- ¿Aunque me equivoque por no hacerte caso?

- Dicen que el último error es siempre el mejor maestro.

- ¿Debería hacer las cosas como los demás las hacen?

- Lo mejor que puede pasarte en esta vida es que seas un inconformista.

Desde que tengo uso de razón me he considerado una inconformista. Siempre me ha costado seguir las normas, aceptar que tocaba hacer las cosas de una determinada manera, seguir patrones estrictos, imitar el paso de los otros. He vivido siempre con la sensación de ir a contracorriente, de no creer en las fórmulas preestablecidas, de tener la necesidad de romper los límites que otros intentan imponerme.

Me fascina hacer cosas poco convencionales, probar por mi misma, cuestionarme el porqué de las cosas, emprender caminos. No perder la necesidad de ser curiosa, de negar la complacencia, de no necesitar la aprobación de los demás para hacer las cosas.

Soy una inconformista de los pies a la cabeza y me alegra ver que mis hijos también lo son. Los inconformistas eligen el sentido de sus vidas, se crean a diario, aprenden de los fallos. Son disruptivos, exprimen sus talentos, baten sus miedos. Cogen las riendas de su vida con fuerza, con rebeldía, hacen cosas que les dan pavor.

Son honestos con su esfuerzo, buscan, pulen, mejoran, reajustan, se aferran a sus sueños sin excusas. Creen en la rebeldía sin miedo, en el riesgo, nos les importa andar por la cuerda floja. Los inconformistas no creen en fórmulas mágicas, en golpes de suerte, en el azar. Confían con tesón en sus decisiones, trabajan con alma, sin atajos. Con pasión, con ganas, con actitud. Remueven sus cimientos cada vez que hace falta, se reinventan a cada amanecer.



Asumen los riesgos, lideran sus vidas con autenticidad, sin filtros. Aceptan sus debilidades, piden ayudan, creen en el trabajo en equipo. Se muestran a través de sus virtudes, encajan las diferencias, admiten el fracaso. Se quieren, se miman, se tratan con ternura cada vez que se ponen delante de un espejo.

Los inconformistas odian esconderse, huyen de la vanidad y los elogios no merecidos, de los falsos premios. Sin fingir ser perfectos, sin aparentar cosas que no sienten, sin esperar nada a cambio. No se zarandean ante los cobardes, no buscan el reconocimiento de los temerosos, se alejan de los déspotas. Entienden que pocas cosas son para siempre, que las generalizaciones son falsas.

No necesitan justificar sus sueños, viven sin trampas, sin epítetos, sin necesidad de tenerlo todo controlado, de que todo sea exacto. Colegas de la incertidumbre, de los desafíos, de la vulnerabilidad. Dan respuesta a preguntas complejas, golpean fuerte, hacen que las cosas sucedan. No postergan, están dispuestos a lidiar con el cambio, no se acobardan a la hora de actuar. Con coraje, mirándose bien adentro, planificando logros y asumiendo erratas. Repitiéndose a diario, a cada instante, que lo único importante es vivir.

Hijo se un inconformista, con avaricia y recuerda siempre que la vida sólo se aprende viviéndola, cayendo, rompiendo moldes, tomando riesgos.

dilluns, 17 d’abril de 2017

¿TÚ ERES FELIZ?

- ¿Tú eres feliz?

- Cada vez más.

- ¿Por qué consigues todo lo que te propones?

- No, porque cada vez necesito menos cosas para serlo.

- ¿Y eso cómo se consigue?

- Siendo agradecido.

Con el  paso de los años y gracias a los éxitos y los fracasos, aprendes que la felicidad se puede aprender. En la mayoría de las ocasiones la tenemos justo en la punta de nuestra nariz pero somos incapaces de verla. A menudo la buscamos en lugares equivocados, culpabilizamos a los otros de su falta, buscamos excusas para no reconocerla o nos empeñamos a sufrirla en vez de disfrutarla. Eternos insatisfechos, ambiciosos, descontentos, cualquier excusa es buena para dejar de ser afortunado.

Ser feliz debería ser obligatorio, un asunto de estado. Ojalá en los colegios se enseñara a fuego la fórmula para conseguirlo y los progenitores nos responsabilizásemos a educar a nuestros hijos a vivir la vida con sentido, a disfrutar de lo cotidiano, a ser conscientes de lo afortunado que somos.

Creo firmamente que la felicidad es una elección que depende únicamente de uno mismo. Recuerdo cuando la relacionaba con el poseer, la postergaba a tener un golpe de suerte o esperaba el reconocimiento de los demás para darle la bienvenida. Todo cambia el día que eres capaz de darte cuenta que la felicidad es un viaje y no un destino y aprendes a no esperar nada de nadie, a ser consciente de los pequeños detalles que te regala a diario la vida, a apreciar lo que ya tienes, a ser enormemente AGRADECIDO.

La felicidad conlleva dejar de consumir el tiempo y empezar a exprimirlo, deshacerte de tus complejos, simplificar tus días. Apretar bien fuerte los dientes y defender con pasión tu trabajo, tus retos, tus sueños. Romper con todo cuando sientes que se ha acabado una historia, eliminar de tu entorno todo aquello que te intoxica, querer aprovechar cada instante.

La felicidad  es aceptarte con tus peros y tus pros, querer lo que uno hace, aceptar sin resignación las circunstancias, disfrutar de los pequeños momentos. Reside en la gratitud, en el cariño, en la amabilidad, en querer sumar siempre con los que convives. En las muestras de afecto, de aliento, de confianza. En los gestos más cotidianos, en el "te quiero mamá".

Es ser capaz de mirarse en el espejo y regalarse una sonrisa, es reencontrarte con alguien al que añorabas, recibir una llamada de la otra parte del mundo. Es disfrutar del silencio en una puesta de sol o compartir un café para escuchar a alguien que lo necesita. Es besar sin cordura, reír sin motivo,  abrazar arropando.

Felicidad es volver a empezar de cero regalándote una nueva oportunidad, vivir el ahora como si no existiese el mañana, dejar de postergar, estar dispuesto a reaprender a diario. Disfrutar de cada suspiro, aprovechar todo lo que se nos cruza en el camino, llenar nuestros días de experiencias.

Es acabar con las obsesiones sin sentido, las falsas expectativas, el excesivo nivel de exigencia que nos autoimponemos. Es terminar con el miedo a fallar, la culpa, la envidia o el rencor y amar lo que tenemos.

Hijo, la felicidad es efímera, empática, comprensiva, respetuosa, altruista. Búscala sin pausa, disfrútala sin control.

diumenge, 9 d’abril de 2017

El ÚNICO FRACASO SERÍA NO INTENTARLO

Decidir completar 100 kilómetros no es fácil. Restar horas de sueño, prepararse a conciencia, recaudar fondos, llenar nuestra vida con desafíos...

Nuestros 100 kilómetros solidarios en beneficio de Intermón Oxfan